El crochet está más de moda que nunca, creo. Y unir crochet y salud, más todavía. Esta semana vi un posteo en redes sociales que decía que el crochet “reduce a la mitad el riesgo de demencia”. Estaba anunciado como algo que todas las tejedoras deberían saber, por su importancia, y atribuido a un médico. Sonaba bien, parecía real, pero el hombre no era médico y eran datos inflados que, sacados de contexto, pueden llevar a creer cosas que no son. Un apunte: no incluyo el posteo porque entiendo que hacerlo sería darle más visibilidad a algo que no da información certera.
Aclaro: yo amo el crochet. A mí me ayudó a sentirme mejor cuando peor me sentía. Pero no me curó de nada. También fui al médico, tomé medicamentos e hice un proceso psicológico largo y trabajoso para estar mejor. Tejer es hermoso; enseñarlo y compartirlo, igual. Pero asegurar o prometer que va a curar enfermedades no es serio.
Además, es sentido común: sentarte a tejer toda enrollada en un sillón te puede generar más dolores, no menos. Y si tejés pensando en que todo te va a salir perfecto de primera y que cometer errores es lo peor, o te criticás y te ponés nerviosa porque algo no te queda como vos querías, creeme: te va a subir la presión, no te va a bajar.
Lo lindo de esta práctica es abrazarla y disfrutarla, integrarla en tu vida como tu espacio creativo, tu escape de las locuras y las corridas del día a día. O como un lugar de encuentro con otras personas, porque tejer en grupo también tiene beneficios. Como dice mi referente en este mundo del tejido, Julia, de Mamaquilla Tejidos, se trata de llevar el crochet “más allá de la trama”. Porque tejer no es solo eso, hay mucho más ahí. Es un espacio de conexión contigo, con el momento presente y con tu entorno. Yo estudio mindfulness y lo practico y encuentro varios puntos de conexión y los beneficios que le traen ambas cosas a mi vida son muy potentes.
Pero… Siempre hay un pero. Que cure, que “mate el dolor”, que prevenga enfermedades o que se diga que si tejés vas a disminuir a la mitad la posibilidad de desarrollar demencia, son cosas muy diferentes. Y es la salud de la que hablamos y son las expectativas de otras personas con las que jugamos: es imprescindible ser cuidadosos.
Desde dónde me paro
Una aclaración antes de empezar, para que se entienda desde dónde escribo: soy periodista y me dedico especialmente a temas de salud, pero además soy tejedora, doy clases de crochet y soy una gran defensora de que tejer es bueno para bajar las revoluciones, para aumentar nuestra sensación de bienestar y darle alas a nuestra creatividad. Yo misma lo comprobé y lo compruebo cada día.
Además, creo que el crochet nos da un espacio de disfrute y calma. De hecho, este proyecto se llama “Punto en calma”. Pero si mañana recibo a una alumna que me dice que viene a clase porque tiene artrosis y le dijeron que hay un video donde un señor dice que el crochet “mata el dolor”, le tengo que explicar que no es así. Si alguien me dice que va a tejer y no a tomar la pastilla de la presión, voy a salir corriendo a explicarle que no crea todo lo que ve por ahí.
Para todo eso, el médico. Nunca un video de las redes.
Entonces, mi intención es repasar lo que es cierto, lo que está probado y lo que no, para sumar conocimientos, para que sepamos lo que se mueve cuando disfrutamos de esto que es TAN hermoso. Seguro que hay otros estudios, pero me basé especialmente en los que se suelen citar más en las redes o en artículos en medios de comunicación.
Empecemos por la frase de la demencia
Este es el ejemplo perfecto de cómo un dato real se deforma y lo que circula puede dar esperanzas infundadas. Hay dos estudios científicos que se suelen citar cuando se habla de estos temas y muchas veces se mezcla uno con otro. Los dos son de Mayo Clinic, que es un centro médico superprestigioso de Estados Unidos. Uno es de 2011 y otro de 2017.
En el primero, publicado en 2011, los investigadores compararon a personas mayores que tenían deterioro cognitivo leve (DCL) con otras que no lo tenían y observaron que algunas actividades cognitivas (entre ellas las actividades manuales, como el tejido) estaban asociadas con una menor probabilidad de tener DCL. La reducción estimada estuvo, según la actividad, entre aproximadamente un 30% y un 50%. Pero hay una precisión importante: ese estudio no siguió a las personas en el tiempo para ver quién desarrollaba deterioro cognitivo, sino que comparó a quienes ya tenían con quienes no.
En el segundo, publicado en 2017, los investigadores sí hicieron un seguimiento de adultos mayores que al comienzo tenían una cognición normal. Encontraron que quienes hacían actividades mentalmente estimulantes, entre ellas las manualidades, tenían un menor riesgo de desarrollar DCL durante el período de seguimiento. En el caso de las manualidades, la asociación correspondió a aproximadamente un 28% menos de riesgo.
Entonces, podemos ver varias cosas:
- Ninguno midió demencia, sino lo que se denomina deterioro cognitivo leve, que es un estadio intermedio entre el envejecimiento normal y la demencia. No son lo mismo, y no toda persona con deterioro leve desarrolla demencia. Cambiar una palabra por la otra cambia todo.
- No midieron crochet. Midieron un paquete de actividades, entre las que estaban las manualidades, la lectura, los juegos e incluso el uso de la computadora. El tejido estaba dentro de manualidades, pero nunca se midió solo. Entonces, decir que “el crochet reduce a la mitad el riesgo de sufrir demencia” es un salto largo.
El sentido común llamó y dijo: hacer actividades que te exijan atención, memoria y coordinación (como el crochet y tantas otras) es bueno. La vida es más linda cuando hacemos cosas que nos hacen sentir bien, claro que sí. No hace falta inflarlo.
Lo que la evidencia sí sostiene
El estudio que midió al crochet específicamente
Hasta febrero de 2025, el tejido siempre aparecía medido dentro de un paquete de actividades. Pero en ese momento, un grupo de investigadores de un instituto neurológico de Milán midió, con un test de atención y con registro de la actividad cerebral, qué pasa justo después de 20 minutos de crochet, comparando tejedoras experimentadas con un grupo que descansó.
El resultado: mejoraron dos de las tres redes de la atención —la alerta y la orientación—, solo en quienes tejieron. Es un estudio chico, mide el efecto inmediato y no habla de prevenir nada, pero el crochet entró con nombre propio a un laboratorio de neurociencia. Acá te lo cuento en detalle.
Acá lo podés leer en detalle: Crochet y atención: “entrenamiento fino” para el cerebro
Que tejer se asocia a sentirse mejor.
Uno de los estudios específicos más grandes sobre crochet y bienestar (que tiene un nombre muy pegadizo: Happy hookers) reunió 8.391 respuestas de 87 países. La mayoría de los participantes eran mujeres y casi la mitad tenía entre 41 y 60 años. El 89,5% dijo sentirse más calmada después de hacer crochet, el 82% más feliz y el 74,7% más útil.
También se vio una mejora significativa en la puntuación de estado de ánimo antes y después de “crochetear”. Además, “el análisis de contenido de las respuestas de texto libre identificó cinco temas principales: (1) beneficios para la salud, (2) proceso de crochet, (3) conexión personal, (4) el crochet como contribución y (5) comunidades de crochet en línea”, dicen los resultados.
Pero.
Hay que tomar en cuenta dos puntos que son clave: fue una encuesta online, en redes sociales, entre personas interesadas en el crochet, no un ensayo clínico con asignación aleatoria. Es decir: todos los que respondían eran tejedores o interesados en él, por lo que era de esperar que sus respuestas fueran favorables.
Y en segundo lugar: no es posible extrapolar a toda la población el dato de bienestar percibido en un estudio hecho entre personas que ya lo hacen (o aspiran a hacerlo). Sería como hacer una encuesta en un país y preguntar qué país quieren que gane el Mundial. Se responde solo.
Puntos de bienestar
Hay un estudio bastante reciente, que va en una dirección parecida. Es una revisión de alcance publicada en 2024, que analizó 25 estudios sobre crochet, tejido, bordado, costura, encaje y quilting, y encontró cuatro grandes áreas de posible beneficio: bienestar mental, conexión social, sensación de propósito y satisfacción, e identidad y pertenencia. Los autores señalan, sin embargo, que la literatura es heterogénea y que los estudios disponibles no permiten convertir esas observaciones en una receta médica.
O sea: sí, hay evidencia razonable de una asociación entre las labores textiles y experiencias de relajación, bienestar y satisfacción. Pero (uno más): eso es bastante distinto de afirmar que el crochet trata/cura/previene/mejora una enfermedad.
El cerebro trabaja de verdad mientras tejés
Dos investigadoras de la UNAM describieron qué se activa cuando tejés: la coordinación fina de las manos, una red que conecta atención y planificación, el sistema visual leyendo colores y espacios, y el sistema de recompensa cuando ves crecer la pieza. Todo eso a la vez. Por eso, aunque nos genere bienestar y nos ayude a dejar los problemas de lado un rato, tejer no es “apagar la cabeza”. Al contrario, es ponerla a hacer varias cosas coordinadas.
Entonces, esto de que mejora el ánimo, que suma al trabajo mental y la investigación específica de 2025, alcanzan para decir, sin exagerar, que el crochet es una buena costumbre para el bienestar. No hace falta más.

Lo que se dice y hay que mirar con lupa
Y acá van las frases que suenan lindas y no son tan así.
“¿Tejer es como meditar?”
Yo misma lo dije varias veces y me puse a leer un poco más para aprender sobre esto. Hay algunas diferencias y algunas similitudes. Tejer puede llevarte al estado de flow, a ese estado en el que perdés la noción del tiempo y fluis con lo que estás haciendo, es cierto. Pero, según lo que estuve leyendo y la info que pude encontrar, la comparación con el yoga que solemos ver por redes viene de un estudio que nunca comparó tejer con meditar ni con yoga.
Lo que hizo fue medir cada actividad por separado, entonces decir que “tejer es el nuevo yoga” es un pasito más.
Lo cierto es que tejer puede llevarte a un estado parecido al que buscan esas prácticas, siempre que el proyecto esté a la altura de tu nivel. O sea, si querés tejer un buzo re complicado el primer día que agarraste una aguja, seguramente no te genere paz. Pero si vas sumando conocimientos, disfrutando de cada paso, enfocándote en la tarea, suspendiendo el juicio, entonces, sí.
Acá hay más info en detalle: ¿Tejer es como meditar? De dónde sale la comparación
“El crochet cura la ansiedad”
Otra frase que promete de más. El crochet ayuda a bajar revoluciones, distrae, acompaña, te puede llevar al flow. Pero no cura la ansiedad, que además es una emoción propia de todos los seres humanos y sentirla es tan propio de estar vivos como respirar.
Claro que también podemos hablar de alguien que tiene un cuadro de ansiedad generalizado, que tiene ataques de pánico, por ejemplo. Y en esos casos, con más razón: el tejido puede ser de gran ayuda, pero lo primero es consultar con un profesional de la salud que te ayude a atravesarlo, porque la salud mental es demasiado importante.
Yo misma pasé por ahí, yo misma me “agarré” del crochet para salir, pero que algo nos haga bien no lo convierte en terapia médica, y confundir las dos cosas le hace un flaco favor a quien de verdad necesita ayuda profesional.
“Baja la presión arterial”, “causa/cura/previene la artritis”
Si tejer te relaja, indirectamente puede que bajes un poco las pulsaciones un rato; pero de ahí a “baja la presión” como si fuera un remedio, hay un abismo.
Y lo de la artritis es para un libro. Hay tantos artículos, videos y posteos dando vueltas que dicen que la cura, que la previene o que la causa, que no vale la pena ni profundizar. La clave es: ¿Te duele al tejer? Consultá a un especialista y juntos prueben cuál es la mejor forma de enfrentarlo.
Conozco muchas tejedoras que tuvieron que «colgar las agujas» un tiempo por el dolor y luego pudieron volver. Pero hay tantas realidades como personas.
Entonces: tejer es hermoso, pero no cura enfermedades
Suma calma y bienestar, le da trabajo al cerebro y hay evidencia científica de que crochet y atención están unidos. Además, aprender siempre, hacer grupo, compartir y ponerse desafíos nuevos nos hace bien. Los hobbies lentos, soltar un rato el celular, dejar el piloto automático ayuda y no hay discusión. Entonces, tampoco necesitamos sumar nada o disfrazarlo de medicina o ciencia.
No ayudan las “grandes verdades” que no son tales, los médicos que no son médicos y esas promesas demasiado buenas para ser ciertas. Casi siempre hay un dato real abajo, más chico y más honesto que el titular.
Amo el crochet. Precisamente por eso no necesito inventarle propiedades.
Y si todo esto te dio ganas de agarrar una aguja o salir corriendo a comprar lanas, acá te cuento cómo empezar desde cero en este mundo tan lindo del crochet.


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Muy ameno, ágil, interesante y honesto. Gracias
Efectivamente el crochet no sana, como en mi caso, un cuadro de estrés generalizado, durante 4 años he estado en tratamiento por esta causa y en los momentos más duros no podía ni tejer…
Ahora cuando el tiempo de terapia psicológica, psiquiátrica y con medicamentos ha transcurrido el tejido me da grandes satisfacciones, me ha dado una identidad, sentido de pertenencia, suficiencia y experiencias de logro y reconocimiento, me ayuda mucho a sentirme bien conmigo misma y con los demás y todas estas experiencias vividas me han hecho salir de este pozo oscuro y profundo en el cual estuve, ya me dieron el alta pero sigo con medicamentos y por elección enfocandome en lo bueno donde el Tejido, mi trabajo, pero especialmente mi familia, me han devuelto la esperanza y como ya dije mí enfoque.