La pregunta que muchas me hacen antes de anotarse no es cuánto dura el curso ni qué se hace en cada clase. Es otra, y siempre se dice medio en broma: «¿y si no me sale?».
Así que empecemos por ahí.
Lo que hace falta para empezar es muy poco
Tres cosas: una aguja de crochet, un ovillo y una tijera. Eso es todo.
Bueno, o cuatro: sumale ganas.
La aguja.
Para arrancar, entre 4,5 y 5 mm. Ni más fina ni más gruesa. Las agujas finas te obligan a un movimiento de precisión que al comienzo no vas a tener y las muy gruesas también son un poco difíciles para arrancar, porque como todavía estás aprendiendo a manejar la tensión, los puntos quedan un poco deformes. Unos más grandes, otros más chicos y al final, cuando mirás es el tejido vas a sentir que no te quedó lindo.
Para saber el tamaño, fijate en el mango. Como en esta foto, mirá.

El ovillo.
Esto es clave y por varias razones, que vamos a ver:
- fino o grueso
- claro u oscuro
- liso o matizado
- con pelitos o brillitos
- y demás tentaciones
Vos vas a la lanería, mirás y el mundo de colores y opciones es taaan grande y lindo, que te vas a tentar. Eso es así, olvidate. Pero para empezar y hacer que tus primeros días en el crochet sean lo más disfrutables posibles, yo te recomiendo esto: un ovillo de acrílico suave, que se teja bien con una aguja 4,5 o 5 mm y de un color que no sea negro, ni demasiado oscuro. ¿Por qué te recomiendo esto? Porque los colores oscuros «esconden» los detalles de los puntos, y justo en el momento en que vos querés entender qué es lo que estás haciendo y cómo se forman los puntos de crochet, esto es clave.
Así que, por ejemplo, entre un violeta y un lila, quédate con el lila. Entre un gris o marrón oscuro y uno claro, elegí el claro. Entre un rojo casi bordó y un rojo más frutilla, quedate con este.
No elijas un color que no te gusta, porque eso también es importante, te tiene que dar ganas de tejerlo. Pero seguro alguno clarito vas a encontrar.
Además, en la tienda te van a llamar la atención los ovillos con textura, los jaspeados, los que tienen brillitos. Son hermosos, pero mejor dejarlos para más adelante. En una lana peluda o con lentejuelas intercaladas, no vas a poder ver tus propios puntos y te vas a enredar. Y no queremos eso.
Los primeros días en el crochet ya tienen una dificultad que lleva a que muchas digan «¡ay esto no es para mí!». Ahora, vos creeme: eso no es así. Solo hay que ganarle a la frustración inicial, que viene en su mayor parte por no ver bien cómo es que se forman los puntos.
Una lana clara, de color pastel y lisa te muestra exactamente la estructura de lo que hacés. Es como aprender a escribir con buena luz. Además, pensalo: ¿La primera vez que quisiste escribir tu nombre te salió bien? ¿La primera vez que te subiste a la bici saliste pedaleando como en una carrera? Bueno, esto es lo mismo. Lleva un proceso de aprendizaje de unos días y cuando querés acordar, entraste en ese flow tan lindo y disfrutable que te da el crochet.
La tijera.
Cualquiera sirve. En serio.
Si sos como yo, novelera, vas a querer la del colorcito tornasolado o la que tiene el manguito de goma o de metal con forma de mariposa. Pero de verdad, verdad: una tijera grande, chica, mediana, linda, fea o como sea, sirve.
Dónde conseguir materiales para tejer a crochet en Montevideo
Esto no es canje, solo te cuento dónde compro yo y siempre encuentro cosas lindas y de buena calidad.
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Los tres movimientos de los que sale todo
He escuchado por algunos lados que el crochet tiene fama de complicado, pero en realidad tiene una estructura bastante simple. Todo lo que ves —una manta, un amigurumi, un mantel— sale de repetir y combinar algunos movimientos que aprendés en poco tiempo. La magia está en cómo los combinás.
Los primeros tres son estos:
- El nudo corredizo. Es el que «ata» la lana a la aguja para poder empezar. Se hace una vez y no se vuelve a pensar.
- La cadena. Enganchás la lana con la aguja y la pasás por el punto que ya tenés hecho con el nudo corredizo. Repetís y repetís y va quedando una tira que parece una trenza. Esa tira es la base sobre la que se construye casi todo.
- El punto bajo. Es el primer punto de verdad. Metés la aguja en un punto de la cadena de base, enganchás lana, sacás, enganchás de nuevo y pasás por los dos aritos que te quedaron formados en la aguja. Así escrito te puede sonar entreverado, pero mirá este mini video y contame si no es realmente fácil. Son cuatro tiempos y se automatizan rápido.
Una vez que aprendiste el punto bajo, ya podés hacer un posavasos, un posaplatos, una cartera o una bufanda. Es el más básico de todos, queda hermoso y ya estás tejiendo.
La regla de oro
Esto es lo que más repito en las clases de arranque de Punto en Calma: la primera vez te va a quedar mal. Muy probablemente, la segunda también. Pero si aflojás ahí -como en la vida- no hay recompensa. En cambio, si seguís probando, sin enojarte ni pensar que hay algo mal en vos, seguro que te va a salir y lo vas a disfrutar.
No te va a llevar meses ni semanas, te va a llevar un rato y vas a ver cómo se van formando esos primeros puntos.
Las primeras hileras van a quedar un poco raras, seguramente vamos a destejer algunas y hacerlas de nuevo para entender cuál fue la metida de pata y seguimos. ¿Y sabés qué? Eso también es parte de lo lindo que tiene tejer a mano y de seguir aprendiendo siempre. Porque creeme que aprende la que agarra una aguja por primera vez y también las tejedoras más cracks.
El día que dejás de aprender, seguramente, ahí te aburrís de tejer.
Calma, calma y más calma
Otro punto clave para los primeros días está en la cabeza. Y vos dirás: ¿eh? Sí, en la cabeza, porque cuando empezás a tejer automáticamente pensás: «Naaa, estás loca, eso no me va a salir» o «No es para mí, yo sabía», «yo no sirvo para esto». Y paro por acá, porque hay 200 frases más del estilo.
Pero confiá en mí: está todo en tu cabeza. Y así como te podés convencer de que no te va a salir, podés ir por el lado contrario: «En un rato domino esto, sin dudas!».
Entender el punto bajo lleva cinco minutos, pero bajar la tensión de las manos y que no te dé miedo errarle o volver para atrás, lleva un rato más. Por eso, en los cursos de Punto en Calma yo sumo unas prácticas de relajación al inicio, para que estemos en modo calma, en modo fluir y no en mood «¡NOO, me va a salir todo mal!».
Además, que las manos lo hagan con una tensión pareja lleva unas cuantas horas. Entonces, si creés que no entendés, cuando en realidad es que tus dedos todavía no se acostumbraron, vas a terminar abandonando por el motivo equivocado. Así que, primero que nada: no abandones. Y segundo: ¡NO ABANDONES!
Por dónde no empezar
Este es un error que lleva a muchas personas a largar todo. No arranques por un amigurumi o por una prenda de alta dificultad. Ya sé que son preciosos y probablemente sean la razón por la que querés aprender, pero lleva un tiempito de práctica llegar ahí. Necesitás saber tejer en espiral, con puntos apretados, con aumentos y disminuciones desde el arranque.
Así que no corras, disfrutá el proceso.
No arranques por una manta. No por difícil, sino por larga. Vas a estar tres semanas haciendo lo mismo y las primeras filas van a quedar bastante más desprolijas que las últimas. Mejor ir primero por algo chico, para después ir creciendo.
Empezá por algo chico y cuadrado. Un paño para la cocina, un posavasos, una funda para algo. Se termina en un par de clases, te deja ver el progreso completo y te da lo único que necesitás en esa etapa: haber terminado algo.
¿Se puede aprender sola?
Sí, claro que sí. Mucha gente aprende con videos y le va super bien. Pero hay algo que un video no te puede dar y es compañía y responderte preguntas en el momento en que te trancaste. Además, Punto en Calma no tiene como único objetivo que aprendas a tejer, sino también que puedas disfrutar de un rato de paz, de desconexión del estrés de la vida cotidiana. Un rato para bajar revoluciones, así que sumamos prácticas de relajación que, creo, hacen la diferencia.
La mayor parte de lo que corrijo en una primera clase no es conceptual. Es cómo estás agarrando la aguja, si estás tensando mucho las manos o si contaste mal la cantidad de puntos y por eso hay algo que no queda tan derechito. Son cosas que alguien que recién empieza no percibe, pero que con ayuda lo corregís en dos segundos y seguís aprendiendo.
Además, es lindo tejer en grupo.
Y volviendo a la pregunta del principio: sí, te va a salir.
¿Querés saber más de las clases? Días, horarios, valor, todo… escribime.

